lunes, 17 de octubre de 2011

Yo pensaba que no, pero si…

Hace tiempo que vengo diciendo a mis amigos de mayor edad que les envidiaba. Les envidiaba porque habían vivido los mejores tempos de la humanidad.

Los mejores tiempos porque tuvieron energía casi gratis, del petróleo sobre todo. Les envidiaba porque vivieron los tiempos de los grandes inventos, la televisión, la radio, los autos, los aviones, los vuelos espaciales, el hombre poniendo el pie en La Luna, y muchas, tantas otras cosas…

Fue una época maravillosa en la humanidad. Aunque también hubo horribles guerras, holocaustos y todo tipo de represiones y abusos. Pero estos son parte de la misma humanidad, una parte intrínseca, casi imborrable.

Sí, es para envidiarles. Comodidades, avances científicos, curas de enfermedades, pero sobre todo, despreocupación.

Se vivía despreocupado del medio ambiente, de la economía y de muchas otras cosas. Los automóviles gastaban alegremente oleadas de gasolina, no se conocía el efecto invernadero (así que no era una preocupación) y tampoco se vivía el cambio climático. Y así una lista casi infinita de bienestares. Pero en los años 80 y 90, algo cambió.

Para mi opinión, el primer síntoma de que algo cambiaba fue la aparición de una enfermedad que atemorizaría al mundo. El temible SIDA surgió como una pandemia que era incurable, una condena a muerte lenta y silenciosa. Se acabaría, poco a poco, los cantos de sirena del poder de los antibióticos sobre la gonorrea y la sífilis, la gozadera a diestra y siniestra. Era el inicio del fin de una época de lujuria antibiótica.

Luego vendría la tan anunciada guerra por el petróleo. Bajo mentiras sembradas en el imaginario popular, se invadieron países ricos en ese recurso energético. No importaban el tamaño de las mentiras, lo que importaba era el tamaño de la bolsa de petróleo que existía bajo tierra. Tampoco importaban los muertos, fueran del bando contrario o del propio. Importó menos aún el uso del uranio empobrecido, que significaba una condena a radioactividad perenne a un enorme territorio, incluyendo el que contenía el petróleo.

La guerra del petróleo continúa, aunque los recursos escasean ya y las economías antes poderosas de los países desarrollados, se resienten hasta sus raíces del desgaste abusivo.

Como se predijo en tiempos cercanamente pasados, las próximas guerras serán por el agua, el agua dulce y potable, que cada vez es menos. Pero los economistas y “calculistas” de aquella época no predijeron que antes pasaría algo.

El centro vital de una cultura mundial comenzaría a salir a la luz. Aquello que en una época de esplendor económico estaría oculto, y sería hasta un motor del sistema, se revelaba ahora como un obstáculo para el bien de la propia sociedad. Ese pilar, tan poderoso como activo, se había erigido como el sostén de una economía libre, tan libre que terminó escaldando a sus propios ciudadanos y creando un inicio de ruina de carácter ya mundial.

Y aquí vino el problema. Salió a relucir la avaricia, ese oculto deseo de tener cada vez más, de tenerlo todo, de ser dueño máximo, y que a su vez se acompaña de todo tipo de malos sentimientos. Esa avaricia que antes impulsó a todo los sistemas económicos (por cierto, incluyendo el mal llamado “socialismo”) salió a relucir como una maldición del sistema económico imperante en este planeta. Y algunos se han dado cuenta ya, a estas tempranas horas del siglo XXI, que esto no funciona más.

En los comentarios que se escuchan en sitios web promedio, aún muchos dudan y califican a los “indignados” en categorías muy bajas de antiguas capas sociales. Apelativos desde el socorrido y muy usado “comunistas”, hasta de enemigos del “libre mercado” y muchos otros, denotan la diferenciación de las clases una vez más. La brecha esta abriéndose poco a poco, pero muchísimo más rápido de los que pudiera haberse esperado.

El libre mercado se considera un sacrosanto soporte de un sistema económico mundial que se ha transformado por múltiples razones en estos últimos años. Al igual que su madrastra, la avaricia, se ha ido poniendo obsoleto con el pasar de estos pocos años de este siglo. El descaro y la corrupción de los ejecutivos bancarios, los políticos, los manipuladores de la bolsa y de tanto delincuente metido en una especulación desenfrenada, están denunciando por sí mismos la decadencia e incompetencia de un sistema económico burdamente elaborado.

El seguro social, los erróneos sistemas de salud basados en la avaricia monetaria, la economía y otras partes del sistema social basadas en un supuesto crecimiento indefinido de la población, están fracasando porque su propia base es errónea. Pero esto solo sería visible al llegar el planeta a este número de habitantes, aunque también a este número de corrupción y descaro.

Todo este panorama, que a primera luz parece terrible, está siendo alumbrado por esas personas que (el menos por ahora) sólo piden el fin de la avaricia, de la corrupción y del descaro del uno por ciento de la población. Estas personas no piden otra cosa que aquello que perdieron hace tiempo, una patria tranquila donde vivir en paz. La guerra que viene no será primero la del agua. No habrá tiempo para ella. Antes habrá una explosión social (ya en camino) protagonizada por personas de todo tipo, por ese 99 por ciento, esos que son “normales”, no tan corruptos y avariciosos como la clase actualmente dominante.

Ahora veo que no será el futuro algo feo. Creo, y estoy viendo, que los mejores tiempos de la humanidad se nos vienen encima, a una velocidad increíble. Mucho más rápido que lo que cualquier filósofo hubiera vaticinado. Mucho más rápido que lo que el poder pueda responder. Ya lo veremos.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La bolsa y la lotería

Las personas continúan sin aprender a ver las cosas incluso delante de sus narices.

Nos habían dicho que acabamos de pasar la “mayor recesión desde 1930”. Una pregunta interesante que la gente inteligente debiera hacerse es si en realidad la hemos dejado atrás, como quieren hacernos creer esos mismos “especialistas” que no vieron venir esa bola de nieve milmillonaria. Pero no sólo las perspectivas que nos dan esos banqueros de barriga inflada sentados en mullidos asientos ejecutivos nos pueden decir eso.

Para el simple hombre de a pie, ese que no tiene ahorros porque se volatilizaron por su tontería de jugar a la bolsa (quizás para sentirse importante) o ese viejito cojo que perdió todos los ahorros de su retiro porque estaban en un fondo de inversión “seguro” que resultó ser una basura del mercado. O cualquier tontito que se pensó un bárbaro y metió miles en los mercados para “hacerse rico”. Cualquiera de ellos hoy está llorando su “pérdida”. Pero su pérdida no es tal.

Su pérdida es la ganancia de muchos de esos que tienen ahora mucho para guardar. Aquí se incluyen los que debieran prestar para arreglar este problema. Es la ganancia de especuladores, de banqueros, de empresarios y de todo tipo de gente ventajista.

Algunos son el mejor ejemplo de especulador, esa persona sin escrúpulos que juega con el dinero ajeno, para quedarse con la mayor cifra de su lado. En otras palabras, el típico ladrón de esquina, ese que tiene tres chapitas en el piso y mucha habilidad para quitarte lo que apuestes. Son asquerosas ratas de alcantarilla vestidas de esmoquin en la mejor fiesta de billetes. Eso ha sido la economía en este mundo nuestro de hoy: un festín de ratas, un banquete de sanguijuelas chupasangre, una mesa servida para todo tipo de bicho reptante.

El “mercado de valores” se está mostrando como lo que es, un desastre, o mejor dicho, una porquería hecho para disfrazar la especulación, la estafa, el robo, la mentira y aún más. Es un nido elegante y bien diseñado para disimular las redes mafiosas que se tejen allá adentro, para ocultar las marañas de influencias mal habidas, y tantos otros horrores que puede contener el hombre más desgraciado. Es un lugar específicamente diseñado para contener toda la avaricia posible, y me sorprende comprobar como es que esos edificios tan llenos de luces y modernas pantallas no han explotado de tantos malos sentimientos, de los peores que podemos imaginarnos. Deben estar hechos de acero.

La bolsa esta llena de desvergüenza humana, ese mismo comportamiento que se declara ventajista, como el que se disfraza de lotería “ayudante de la educación” en la Florida que vivimos. Da vergüenza escuchar decir que la loto da tantos millones para la educación cada año, cuando no se dice sobre qué base lo hace. Y lo mejor del asunto es que nadie desea que retiren la loto, porque simplemente la gente prefiere soñar que será millonario mientras deja de comerse un bocadito que seguramente le hará más bien y al menos lo tiene en la mano, que enfrentar la realidad de un juego de azar que no es más que un vicio. Da vergüenza (y horror) decir que la educación se financia con vicio.

Al igual los casinos son un gran negocio, porque dan mucho dinero. ¿Pero en base a qué?

Todos estos actúan igualito que aquellos que venden la droga, solo miran su beneficio rápido y fácil (sin doblar el lomo trabajando) mientras un tonto padre de familia llega a su casa sin el cheque porque se lo ha jugado en “la esperanza del pobre”.

Esta sociedad mundial esta jodida, porque la gente ha asumido el ideal ficticio de vivir sin trabajar, ha buscado la “ley del menor esfuerzo”, que es a la vez la “ley de la menor vergüenza”.

Esta sociedad mundial esta hundiéndose porque se ha inundado de todo tipo de sentimiento antihumano. Priorizamos el dinero como un dios, nos enceguece y nos llama donde quiera que esté. Nos envilece y nos hace raquíticamente crueles.

Y no es el propio dinero el culpable. El mayor culpable es la sociedad que se basa en la avaricia, en el “yo” como dios supremo, mejor conocido como individualismo. La avaricia y el individualismo nos autorizan a pisotear a cualquiera, a cambio de tener algo, un poco más de lo que sea.

Esto mismo convierte el lujo en un valor de cambio, pero no de cambio material, yo me refiero a cambio espiritual. La avaricia por más nos hace desvergonzados, nos envilece y nos justifica. Nos seca el espíritu, nos roba la bondad y nos hace desgraciados.

La avaricia nos está matando la sociedad, y también la calma y la humanidad. Hemos dejado de ser responsables para con el bien, hemos dejado de cuidar nuestra mente de malos sentimientos. Hemos dejado tantas cosas en el camino, que ya ni nos acordamos de cuales fueron.

Sí señor, esos que perdieron el dinero en la bolsa, o comprando casas que no valían lo que le pedían, o en lo que sea, solo engordaron a los “vivos”. A esos mismos “vivos” que en otra situación, hubieran sido pandilleros, narcotraficantes o quien sabe qué, porque tienen un símbolo de billete en su frente, uno en cada ojo y en cualquier otra parte de su cuerpo, y mente. A estos “vivos” la sociedad les dio la oportunidad de mejorarse, disfrazarse de elegantes ropas, pero siguen siendo lacras. Y esos que están a favor de los “juegos de azar”, son de esa raza que prefieren ser esquilmados hasta la saciedad a cambio de un sueño estúpido de vivir sin trabajar. Son más de lo mismo. Que desgracia.

Hay una sola solución a largo plazo a todos los problemas de la humanidad. Se resume en una sencilla y muy conocida palabra: EDUCACIÓN.

Pero… quién le pone el cascabel al gato?

El Lagarto

domingo, 14 de agosto de 2011

El gran salto Quantico y la supremacia de la especie humana

He recibido por correo este artículo, muy interesante, y al leerlo, solo por encima, despierta ganas de analizarlo. Si usted está dispuesto a saber qué pienso sobre esto, continúe leyendo. Si está totalmente de acuerdo con lo que dice, mejor no lo lea.

Veamos.

(Nota: Los números indican los planteamientos que vienen en el texto. Lo demás es mío.)


Hay varias palabras que resaltan a lo largo del escrito: sabio, paz, caos, “cuerpo de luz”, extinción, salto cuántico, conciencia colectiva, cambio definitivo, etc, etc, etc………

Son palabras muy llamativas, que encierran, desde antiguos anhelos de la humanidad, hasta amenazas veladas.

Vayamos por secciones.

Primero, el título, bien altisonante:

El gran salto Quantico y la supremacia de la especie humana

Ya de por sí, esta frase encierra todo el sentido de este escrito. Denota claramente los miedos intracraneales de los humanos, ese miedo imparable, arrasador, a la muerte, a la intranscendencia, a pasar sin ser visto. Y también el miedo a no ser los seres superiores del planeta. A no ser “supremamente supremos”.

Por sí solo, este título nos sugiere que tiene una respuesta a nuestros más sublimes miedos, a nuestros mayores temores. Cual ya acostumbrada idea de “profetas” humanos, el autor nos aventaja en nuestro conocimiento (nosotros, “pobres mortales”) y nos dice que vendrá algo, que cambiará todo de una vez. Nos hará seres “supremos”, algo que ya prometieron desde hace siglos las religiones, desde algunos muy antiguos, pasando por el regreso de Quetzalcoatl, hasta el regreso de Jesucristo. Todos para eliminar nuestro miedo a la muerte y a la intrascendencia.

Prosigamos.

  1. Sabio no es aquel que tiene su mente atiborrada de información.

La primera oración es tan clara que es algo que ya enseñan los profesores de primaria en las escuelas. Les enseñan a los niños a buscar información, no a aprenderla de memoria. Esto es bueno y es malo, pero es nuevo. Es nuevo para el sistema de enseñanza, y parece que es nuevo para este señor, que nos quiere dar la idea de ser profeta.

  1. La verdadera sabiduría consiste en poder ser felices en el mundo tal como es, sin pretender acomodarlo como a nosotros nos gustaría que fuera.

La segunda oración es aún más interesante.

Este tipo de planteamientos ya lo tenían como una guía todos aquellos “sacerdotes” y “grandes brujos” de las religiones. “Conténtate con lo que tienes, porque los dioses así lo han querido”. Esta frase está dirigida, claramente, a todos aquellos pobres seres que supuestamente no podemos aspirar a más. Porque ya hay un orden establecido. En este orden, los ricos, los gobernantes, los grandes mandatarios de la religión, les dicen a la plebe: sigue así, hijo, que el señor te premiará por tu comportamiento. Claro, la base fundamental de este tipo de idea es que no se luchará contra el orden establecido, es decir, contra aquellos que están sentados en asientos de poder. Luchar contra ellos es una sacrilegio. Y esta segunda oración nos dice que seas feliz sin pretender cambiar el mundo… les suena conocido?

  1. Tu paz interior y tu felicidad dependen de aceptar que no puedes elegir lo que crees que deberia ser, pero que sí puedes escoger como quieres ver lo que ya tienes.

La tercera, no tiene desperdicio. Simplemente, mira las cosas y déjalas pasar, aunque te estés hundiendo en un cubo de basura.

  1. Cuando tu juzgas como buena o mala una situación, confundes la realidad con tu interpretación de ella.

El retorno a las ideas idealistas tan en boga en siglos pasados. ¿Quién escribió esto, alguien del siglo XVII?

1. Entonces al juzgar harás que la paz sea imposible para ti, porque tendrás tu mente enfocada en conflictos. Y, por ley de correspondencia, serán también conflictivas las experiencias que el mundo exterior te brinde.

¿Ley de correspondencia? Me suenan muy conocidas estas ideas, y siguiéndolas, pues no juzguemos el comportamiento de nuestros políticos, de nuestros “pastores” (muchos de los cuales violan, incluído sexualmente, a sus más jóvenes ovejas, o viven como ricos con el dinero que le quitan a su “rebaño”) o de nuestros alcaldes, comisionados y resto de ilustres representantes.

También puedes no juzgar tu realidad. Deja que la economía tuya se derrumbe, o que tus hijos sean drogadictos o delincuentes, o que la sociedad siga por un mal camino. Verás a donde llegamos, que, dicho sea de paso, es el camino que llevamos, el de la apatía.

Segundo planteamiento:

2. Observemos algunos efectos inmediatos… ¿Has notado como el tiempo se acelera cada día más?

Burdo, porque cada año se agrega un segundo al año. Confunde el tiempo sicológico con el real, así que el primer confundido es el propio autor. Vea el apartado anterior, ¿quién es el verdadero confundido?

2. Ciertamente, parece transcurrir más rápido porque nuestras células han acelerado su pulso, para adaptarse al incremento del pulso de la Tierra (frecuencia Schumann).

Burdo de nuevo. Si nuestras células, o mejor dicho, nuestro cerebro, trabajara más rápido, veríamos nuestra experiencia cotidiana MÁS LENTO. Es por eso que cuando usted se halla en una experiencia donde debe reaccionar rápido, como un accidente de tráfico, ve las cosas en cámara lenta, porque su cerebro trabaja más rápido. Una vez más.. ¿en qué mundo vive este tipo?

2. Y de la velocidad de ese pulso depende nuestra percepción del tiempo. El tiempo se ha estado acelerando y continuará haciéndolo en la medida en que nos aproximemos al momento crítico del cambio dimensional.

Error, error, lo que se está acelerando es la cantidad de cosas que la sociedad nos está exigiendo hacer diariamente. Así que nos alcanza menos el tiempo, y nos estresamos más.

2. La llamada resonancia Schumann, o pulso de la Tierra, antes era una constante de 7.8 hertzios, ahora ha subido a 12, y tendrá todavía que elevarse a 13 hertzios. Cuando alcance ese punto, llegará el umbral donde nos estabilizaremos en una octava superior de frecuencia, y se iniciará para nosotros otra etapa de la creación, en una realidad diferente. Créelo, o no, ahora vives la transición, entre el tiempo lineal que bien conoces, y el infinito del eterno "ahora".

Una vez más el “profeta” nos está diciendo que somos desconocedores de nuestra realidad, que sólo él ve lo que ocurrirá. Igual nos dicen los “profetas” del 2012 maya, del “Nibiru” y de toda esa basura. Con palabras altisonantes, pero no da prueba alguna de lo que ocurre, solo usa los miedos y las creencias de su” rebaño” para asustarlo aún más y hacerse el bárbaro.

3. ¿Qué nos ocurre físicamente, cuando se elevan las frecuencias de luz que recibimos? Igual que en los experimentos de Jenny, un ser vivo recibe esta energía como nueva información, que molecularmente se codifica en el ADN y lo transforma. El primer paso del cambio es hacia el caos, porque el modelo anterior debe disolverse, antes de que se pueda manifestar lo nuevo.

¿Se refiere a una revolución? ¡Cuidado, que esa palabra aquí está prohibida!

3. En el siguiente paso los patrones se reorganizan en un orden más complejo, produciendo organismos más perfectos.

¿Qué nos dice, que habrá algo más perfecto que nosotros?

El problema aquí es la palabra “produciendo”, que significa que lo viejo no cambiará, sino que se harán cosas nuevas. Así que los que decidan creer en esto, no esperen sobrevivir!!!

3. Si tú eres de aquellos preocupados porque tu energía opera con muchos altibajos, a veces precipitándote en un estado de intensa fatiga; y además oscilas emocionalmente entre la depresión y la euforia. ¡No, no eres un psicópata bipolar!

¿Y hay que ser un psicópata bipolar para comportarse así? Basta con que usted tenga un trabajo agotador, y muchas deudas, y de repente se enamore, para ver que esto le pasa….

3. Simplemente todo tu cuerpo está tratando de afinarse a las nuevas frecuencias de luz. Igual que cuando vas a captar una emisora de radio, tienes que mover hacia adelante y hacia atrás la sintonía hasta captar el punto exacto, así, ahora, oscilas de un estado a otro, hasta lograr un equilibrio. Ese mismo proceso, físico y emocional, vuelve y fluctúa cada vez que la frecuencia del planeta se eleva un grado más.

Bueno, que decir, mucho bla bla bla sin pruebas, muchas fluctuaciones (las cuales, por cierto, sobran en nuestra vida diaria) y no vale la pena concentrarse en esto….

4. Muchas personas, jóvenes y viejas, están presentando fallas de memoria.

Ok, y qué? …A los ancianos es normal que les pase, y los jóvenes, ni qué decir, ya no aprenden nada de memoria, así que no entrenan el cerebro… ¿cómo va a ser de otra forma?

4. Esto se debe a la caída acelerada del campo magnético de la Tierra, que produce ese efecto, porque el magnetismo es como el adherente que atrapa los recuerdos.

¿No me digas?

Puedes probar a ver si te borras tus recuerdos pasándote un gran imán sobre ti cabeza, a ver si se los lleva. Una vez más… ¿en qué año vivió este tipo?

4. Para poder asimilar lo nuevo, el disco duro de nuestro computador interno necesita ser apagado y luego encendido nuevamente.

Eso se llama “resetear” en lenguaje técnico, y sería algo muy similar a los que le hacen electroshock, pregúntenle a uno de esas personas cuán agradable es ser borrado su “disco duro”….

4. El nacimiento del hombre nuevo se dará en el momento en que el campo magnético de la Tierra alcance el punto 0. Solo en esa circunstancia se hace posible completar la re-configuración de todos nuestros patrones genéticos, y hacerlos aptos para la vida en una dimensión más elevada.

Indudablemente este tipo es un experto en campos magnéticos, sobre todo el de nuestro planeta. Lo que pasa es que para eliminar y llevar a cero el campo magnético terrestre hay que detener el giro del planeta, y el de su núcleo, así que no sabe ni un pepino. Y cuando alguien logre reconfigurar el ADN (y de forma que sea utilizable aún) con campos magnéticos, le dan el premio Nobel de alquimia!!!

4. La remodelación del ADN produce oleadas de fatiga y dolor. Hay un período agudo, cuando las frecuencias más altas impactan nuestro cuerpo, seguido de un tiempo más suave de asimilación. Durante el ciclo agudo hay necesidad de dormir y descansar más. Hay que advertir que todos estos síntomas son temporales, durarán mientras la Tierra completa su trabajo de parto, y con ella pasaremos por un nuevo nacimiento a la quinta dimensión.

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Qué?????????????????????????????????

5. Si por ahora no puedes concentrarte en nada, comprende que

tu cuerpo se está adaptando a los cambios de la Tierra, y tu cerebro y

tu sistema nervioso están en reconstrucción.

Ja ja ja, si u cerebro estuviera en “reconstrucción” no podrías vivir siquiera, hay que ver…!

5. Es posible que los dolores del cuerpo se hayan intensificado especialmente del lado derecho, y sientas una punzada permanente en la base del cráneo, y en las caderas.

Tal vez, sin causas médicas exista molestia en las rodillas, las piernas y las articulaciones, y un calor interno recorra tu cuerpo produciendo vibración y una sensación quemante. Si tu corazón a veces acelera sus latidos sin razón. Felicitaciones, eso significa que ya

estás activando tu cuerpo de Luz.

¿Qué otros “síntomas” faltan por mencionar? ¿Tal vez un cosquilleo en la garganta, picazón en la planta de los pies, piedras en los riñones?

6. El proceso es simple.

¿No me digas?

6. Las frecuencias elevadas, que están llegando a la Tierra, activan y aceleran la vibración de nuestras células, y ellas reaccionan irradiando calor hacia los espacios vacíos que las rodean. Esta implosión despierta algunos códigos dormidos del ADN, y expande la información nueva hacia los núcleos de otras células, las que también se activan.

¡Menos mal que es un proceso simple, si fuera complejo…!!!

¡Por suerte, quedan “espacios vacíos” entre las células de nuestro cuerpo (¿cuáles serán, el estómago, el intestino?), seguramente allí irá a parar toda la basura que esta escribiendo este sujeto!

6. Así nuestro cuerpo es el escenario de una re-configuración en cadena, que resultará en una expansión de la conciencia, que es correspondiente con una forma material más sutil y más perfecta.

¡Waoooooooo!

6. La mejor forma de comprender este proceso es tomando en consideración que, a nivel molecular, el cuerpo físico contiene ondas de energía que responden de inmediato a la interacción con frecuencias más elevadas, adaptándonos a ellas haciendo cambios en nuestros patrones biológicos.

¿Comprender esto? ¿comprender qué? ¿esta sarta de sandeces?

7. La consciencia es aquella posibilidad de comprender el sentido de la vida, según un determinado nivel de percepción, para los ciudadanos de la Tierra, la interpretación de la realidad ha estado hasta ahora firmemente anclada en la tercera dimensión, o capacidad de percibir solo una franja muy estrecha de la creación (el 10%), que fluctúa entre las frecuencias superior al infra-rojo y por debajo del ultra-violeta.

¡Vaya, que sarta de incoherencias, donde el personaje-autor une tantas cosas que no tienen que ver que le daría envidia al propio Cnatinflas!

7. Por eso el cerebro del hombre, que funciona como una caja de resonancia, ha activado solo ese 10% de su capacidad; mientras duermen el 90% restante de sus posibilidades, porque corresponden a frecuencias de otras dimensiones de luz, que no estamos afinados

todavía para experimentar.

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿……………..?????????????????????

8. Lo que define cuál ha de ser la matriz de consciencia de una

unidad, llámese planeta, o ser humano, es la energía de luz que estamos

capacitados para asimilar. En la tercera dimensión percibimos esa

energía como dos ondas con propiedades diferentes: electricidad y

magnetismo. La porción eléctrica provee la información de los códigos

de creación, y la magnética es el aspecto que los estabiliza. En esta

forma las dos polaridades actúan coordinadamente para mantener ese

nivel de realidad.

¿Este sujeto alguna vez estudió electricidad? Probablemente ni halla ido a la escuela….

9. Las frecuencias de luz se producen como pulsaciones, y el

ritmo de las mismas condiciona los ciclos. La Tierra, por ejemplo, es

muy vulnerable a las emisiones electromagnéticas de las explosiones

solares que recibe cada once años, cuando el sol completa un ciclo y

pulsa.

No me jodas, ¿ahora también condicionas el tiempo en que ocurren las “explosiones solares”? ¿Quién le dijo que son cada 11 años?

9. También existen ciclos galácticos, y cuando uno de ellos

termina, nuestro centro galáctico pulsa, disparando energías de

frecuencias electro-magnéticas altísimas, que cambian las matrices de

vida en toda la galaxia. Estas frecuencias viajan como ondas, llevando

paquetes de información nueva, que provocan un ordenamiento más

complejo en todos los niveles, desde el solar y planetario, hasta el

molecular, con el consiguiente salto quántico en la apertura de

consciencia y la evolución de la vida.

¿Este personaje sabrá lo que significa la sarta de estupideces que está diciendo?

10. Si comprendemos esto, estaremos ubicándonos dentro de la situación planetaria que vivimos actualmente. Sabemos que desde 1987 se ha incrementado en la Tierra el impacto de fotones de luz de altísima frecuencia, procedentes del centro galáctico.

¿No me digas?

10. También hay ya confirmación científica de que, tal vez debido a este bombardeo de

energía, algunas constantes planetarias, como el magnetismo y la frecuencia Schumann, (pulsación de la Tierra), han estado cambiando.

Si hubiera una “confirmación científica” no usarías la palabra “tal vez”. Lo demás es pura palabrería ignorante.

10. De hecho estamos ya muy cerca de un acontecimiento espectacular, que el hombre no conoce: se calcula que, antes de finalizar el año 2012, el magnetismo haya alcanzado el punto cero, y la resonancia base de la Tierra, o frecuencia Schumann, haya subido de 7.8 a 13 Hz. En el momento crítico en que esto suceda, tendremos la oportunidad de vivir un cambio dimensional que pondrá fin a nuestras limitaciones como seres humanos.

¿Y qué va a hacer este personaje (y toda la sarta de anormales y aprovechadores que anda por ahí con lo del 2012) cuando no pase nada de lo que “proferizan”? ¿Van a devolverle a la gente todo el dinero que le han quitado? ¿O se van a morir con él como el otro “profeta” que cogió más de 70 millones ocn su “fin del mundo” que no lo fue?

11. El primer movimiento hacia establecer un nuevo orden, es el caos, y esto lo estamos experimentando ahora. Todos los paradigmas existentes: a nivel del gobierno, las instituciones, las religiones y creencias, los sistemas sociales, familiares, de salud, etc. Están resquebrajándose para finalmente sucumbir. Paralelamente el clima, los elementos y la geología de la Tierra también están convulsionados. Desde el 13 de abril del año 2002 la nueva matriz de creación, o rejilla energética, está ya completa, y gracias a eso, la nueva información puede fluir, despertando la afinidad de quienes estén listos para asumir su destino como seres humanos mas completos.

Waoooooo!!! Qué clase de intoxicador!!!!

¿Saben ustedes lo que es un intoxicador? Es este personaje, y muchos como él…

12. Al entrar nuevas energías a la Tierra, se afectan los sistemas políticos, sociales, económicos y de creencias. Es por lo tanto una información nueva, con experiencias vibratorias diferentes, incluyendo además, nuevos paradigmas geológicos y climáticos. Todos los calendarios: Mayas, Tibetanos, Chinos, Egipcios, etc., coinciden en que, en la época en que vivimos hoy, se dará un cambio definitivo en la VIDA DE LA TIERRA.

Es pues este tiempo, único en la historia de la humanidad.

¿Cómo llamamos a este sujeto, Cristóbal Colón? ¿Y si lo llamáramos así, sería por inventar cómo poner el huevo de punta?

13. Si tú deseas participar en esta aventura más allá de ti mismo, hay un cambio de configuración que debes hacer, para conectarte con la amplitud de onda que incluye a toda la creación. La nueva configuración es la apertura hacia el espíritu, reconectarse con

nuestra verdadera naturaleza como seres de luz, que además sirve como frecuencia de acceso a la supervivencia.

¿Y…?

14. Vivimos ahora los tiempos de un gran cambio, un salto cuántico a nivel de la conciencia colectiva como especie humana. La selección que hace cada uno y a nivel global, para nadar con la marea cósmica del cambio, o, en contra de ella, luchando inútilmente por la preservación de modelos anteriores ya caducos.

¿Y…?

15. El siguiente paso que viviremos, es el despertar cósmico que experimentaran nuestras células y códigos genéticos, cuando consigan afinarse al nuevo código de creación, y cantar la canción de unidad con todo el universo, en ese momento tanto la humanidad como nuestro planeta, dejaran de estar en riesgo de extinción.

¿No me digas? ¿Tú garantizas eso?

No por gusto este escrito es anónimo. Y los que se atreven a repetir esto, simulando profetas, es buscando lo que siempre ha buscado el hombre: poder, control sobre los demás. Qué lástima de sociedad, de humanidad fallida, que cantidad de corderos manteniendo a vagos y aprovechadores, da lástima esta humanidad.

Si nuestra especie no sobrevive los próximos retos, como la reducción del petróleo disponible, no enfrenta los necesarios cambios en política y economía ante la superpoblación existente, y la corrupción en las clases gobernantes, y en los no gobernantes, entonces podremos decir que fracasamos. Pero por favor, no lo hagan siguiendo falsos profetas y embaucadores de pacotilla.

Busquen su verdad, hagan su camino y traten, aunque sea mínimamente, de contribuir a una mejor humanidad. Sus hijos y nietos se lo agradecerán, si tenemos éxito. Pero no esperen lograrlo sin trabajar y sin sacrificarse. Suerte.

Carlos Heredero

lunes, 7 de febrero de 2011

La libertad del círculo

Bueno es lo bueno, pero no lo demasiado.

Así se dice cuando nos tratan de llevar a puntos donde no nos conviene, o donde nos molesta.

Es maravilloso sentirse libre. La libertad es algo que no creo que se pueda medir, calcular o gravar.

Es como una euforia, es justo ese momento en que se grita cualquier cosa porque se siente uno como que no importa lo que se diga, serás respetado por ello.

Entendí que disfruté de entera libertad por primera vez aquí, en Miami. Fue mi puerta de entrada a los Estados Unidos. Fue mi puerta de salida de Cuba.

Pero acto seguido descubrí que, aquí en Miami, existen formas de medir la libertad. O mejor dicho, de desmedirla.

Es muy rara la ocasión donde se conoce una persona, una entidad o un grupo, lo que sea, y no traten de medirte. Hay muchas formas de hacerlo, desde las más abiertas y declaradas hasta las más subrepticias.

Pero hay una muy fácil y empleada, casi a cada momento.

Te miden por tu opinión sobre Cuba. Y es muy fácil medirte. La vara que se usa es digital (de dos dígitos, o dos posiciones) y no estamos hablando precisamente de una computadora ni nada por el estilo.

Como en todo caso extremo, hay dos posiciones para el caso “Cuba”. O estás del “lado de allá”, o estas “del lado de acá”. Nadie quiere saber de medias tintas. Ni de grises claros, oscuros, o simplemente gris. O eres o no eres. No sé porqué esto me recuerda a esa tristemente famosa frase, usada por un tristemente recordado expresidente norteamericano, de que “o están con nosotros, o están contra nosotros”. Es la misma moneda pero por la otra cara, solo eso.

La vara de medir la política miamense respecto a Cuba no tiene curvas, ni puntos medios, ni mucho menos un 0,5. Es recta como esa que usaban los abuelos para apalear a sus nietos en tiempos pretéritos, dura como el palo de un tolete policial, y oportunista como el mejor político actual.

Esa misma vara la usan los de a pie, tal vez para sentirse políticos, o mejor, simplemente politiqueros, y la usan también para desembarcar todo el odio que llevan por dentro en cualquier persona que no piense como ellos.

Es una vara muy curiosa, porque se usa tanto para medir al que va a Cuba de visita cuatro veces en un año, como al que nunca ha ido. Da igual que seas un solitario llanero desempleado, en busca de algún dinero como mulo, y de un pobre padre de familia al que solo le queda llevarles a sus hijos unos juguetes y un dinero para comer. O los que tienen a su madre enferma, y llevan años sin verla. O los que quieren visitar la tumba de algún familiar, o los que tienen su pareja allá.

Esas 90 millas son parte de la vara de medir cubanos, y como buena vara se miden en línea recta. Y por ser tan buena vara, no les enseña a la gente que en la realidad, esa distancia es solo un símbolo, porque en la realidad es más. Y tiene muchas curvas, y ramificaciones, desde Pinar del Río hasta Guantánamo. Es por eso que los que a conveniencia, usan esta vara, se están perdiendo mucho, todo lo que se sale en sus curvas. Esas curvas que no pueden ver en su ceguera permanente.

Es duro ver como se usa esta vara. Y peor es sospechar, que esta misma vara, surgió de un sistema social que muere antes de haber cumplido su llamada “misión histórica”, un sistema social que ha creado tanto odio que lo ha exportado, y, como buenos cubanos, lo hemos traído hasta aquí, este Miami brillante por sus luces y por sus oportunidades, por sus vicios y por sus robos al Medicare.

Si, esta vara nos sale cara, porque no deja a los cubanos ser hermanos. Nos separa por una línea bien recta, hecha con lápiz grueso, y trazada por ese mismo personaje que, después de más de 80 años de edad y 50 en el poder, sigue mandando hasta en las mentes de esos mismos de aquí, de Miami, que usan a destajo la recta vara de la intolerancia.

El lagarto.

lunes, 10 de enero de 2011

Cuba es un mito

Lo hemos sido desde tiempos inmemoriales. Antes de “descubrirnos” un grupo de hombres armados y portadores de la última tecnología del momento, éramos el paraíso.

Después del “descubrimiento”, éramos la isla dorada, la que tenía oro, pero aún más, éramos “la tierra más fermosa que ojos humanos hayan visto”.

Más tarde, el comercio de esclavos y el paso de embarcaciones por lo que después sería “La Habana” conocida mundialmente, centraron la atención de piratas reconocidos, desde los de origen español hasta los “originalmente” ingleses.

Luego vino, en medio de todo esto, el invento de las mulatas, una sabrosa mezcla de todo lo que había en la isla, mujeres increíbles dignas de un cuadro de Da Vinci, y que hasta la actualidad vuelven loco al mundo. Tal vez fuera la dulzura del guarapo, el humo del tabaco pinareño o sabe Dios qué, pero entraron en el mito.

También los mambises, con su heroísmo propio de natural desmedido, con sus trapos por uniformes vestidos, enfrentaron una potencia de la época. No sólo la vencieron, sino que fueron la envidia de otras potencias.

La república, con sus problemas intervencionistas, anexionistas y otros “istas” por el estilo, llamó la atención del mundo. Muchas cosas sucedieron, hasta 1959.

Al iniciarse ese año, una nueva parte del mito comenzaba. Esta vez, con hombres barbudos y apestosos a monte y tabaco, y mujeres abrazándolos como ídolos, trasformaron un país entero. Aunque quién realmente lo hizo fue la esperanza que puso cada habitante en un cambio.

Este nuevo enfoque del mito dura ya más de 50 años. Se cambia lentamente, a duras penas bajo la presión de una necesidad que se hace ya lucir casi eterna; de la falta de cualquier cosa, desde algo material hasta de vergüenza.

Cuba sigue siendo un mito. Algunos piensan que es el ombligo del mundo. Como la isla de Pascua, su posición geográfica pudiera decirlo claramente.

Aunque a los de esta época nos enseñaron en la escuela que la geopolítica no existía, aprendimos que sí existe en la escuela de la vida. Seguimos siendo un centro de atención, ya sea por odio o por lástima, por compasión o por familiaridad, por ambición o por olvido mal disimulado, seguimos siendo un mito.

Hoy por hoy, Cuba es un mito más que nunca. Los que mandan adentro pretenden hacer creer que no pasa nada, y los de afuera pretenden hacer creer que pasa todo. Hasta los que no saben en qué parte del mundo queda, han escuchado hablar de ella. Hay fotos de su historia moderna que son mitos fotográficos. Hay gente cubana (de los originales, de esos que no se puede dudar de su lugar de nacimiento) en todas partes del mundo. Hay figuras famosas (cantantes, artistas, y muchos más) y millones de figuras no famosas, viviendo en lugares inimaginables. Hay comunidades cubanas en donde menos nos lo imaginamos, y hay hijos de cubanos en otros tantos.

Las madres rusas aconsejan a sus hijas no acercarse a los cubanos, porque temen que queden atrapadas por nuestra tropicalidad sexual.

Miami es ahora casi un país, con lo bueno y lo malo del cubano.

Sí, somos una “isla-mito”, un origen de ideas, de fantasmas, de aspiraciones, de multitud de sueños, de esperanzas, de todo cuanto forma un mito.

Y aunque tal vez no seamos el ombligo del mundo (como la isla de Pascua en medio del mayor océano) somos una leyenda extraña, sin principio ni final, sin un propósito definido, sin un destino claro, somos una idea permanente en el cerebro de muchos, somos un mito.